Estos días he estado dando vueltas en mi mente con un tema muy específico, no se realmente como llamarlo pero entre más pasa el tiempo veo que siguen saliendo tantas preguntas y una que otra respuesta.
Esta es una historia sobre una tarántula y una niña que soñó muchísimo, quizá un poco loca al creer que todo lo que vemos son malditas señales del universo. Hay un animal que me ha perseguido toda la vida, la primera vez fue cuando tenía 9 años, era una tarántula que caminaba hacia mis pies y recuerdo no haber tenido miedo, más bien me asombró la inmensidad, jamás había visto una araña tan grande y lo más sorprendente fue su gentileza. Muchos años después volví a encontrarme con esa tarántula, sabía que era ella, supe reconocerla por sus colores y en esa ocasión pude sostenerla en las manos, tenía miedo pero no de lo que podía hacer sino de tirarla o lastimarla, en ese momento conocí su nombre y nuevamente quedé tan sorprendida de su grandeza que me enamore por completo de todos los arácnidos.
Otros cuantos años después, por muchas casualidades y fortunas, la volví a ver y supe que había estado esperándome o al menos eso yo sentí, fue como encontrar algo que veías perdido para siempre y nuevamente ahí estábamos, con todo un camino lleno de dudas, miedos y mucha curiosidad. Mi conexión con este animal es tan fuerte que sigo pensando que un día nos volveremos a encontrar, quizá este momento es también otro encuentro, ahora desde otros ojos, ya sin ella físicamente pero siempre en mi corazón.

Algo que me parece muy curioso respecto a esta araña es que fue mi puente hacia el suelo, abrió en mí la curiosidad por querer conocer los suelos arcillosos y es por eso que para mi ella es “alfarera por naturaleza” y te voy a compartir unos datos medio ñoños de porque lo pienso. Esta información casi que me la inventé cuando en otra vida quería ser científica, es parte de mi tesis y realmente es algo que me causó mucha ilusión, no lo había compartido fuera de mi círculo cercano pero hay muchas cosas que siguen saliendo a raíz de esto y parece casi exagerado pero me transformó por completo, tanto que he estado dos años tratando de entenderlo y entenderme pero hoy por fin dejó de ser dura conmigo.
Hace un tiempo estuve explorando la distribución de esta especie para conocer las condiciones ecológicas que propician su presencia en un punto geográfico determinado, esto con la intención de usar los modelos de nicho y de distribución potencial para programas de conservación. El problema que esta tarántula tiene (y muchas otras) es principalmente la extracción ilegal para su venta y distribución por medio de coleccionistas, esto ha llevado a que hoy en día siga catalogada como una especie amenazada por la NOM-059-SEMARNAT-2010 y de baja preocupación por la REDLIST, sin embargo con un decrecimiento poblacional.
Hay una pregunta que me siguió al final y me encanta: ¿Por qué el uso de los modelos de nicho ecológico como herramienta para la conservación? Entender los rasgos ecológicos nos ayuda a conocer los patrones ambientales que propician la presencia de una especie en un punto determinado. Esto nos permite conocer áreas aptas para la conservación. Palabras más, palabras menos, esto lo saque principalmente de Estrada, 2023.

Realmente hay muchas cosas que abrazan este tema en particular y que no puedo abarcar pero lo que quiero compartir y que se rescate es justamente la importancia de entender la ecología de las especies porque es como entrar a un mundo tridimensional donde ocurren tantas cosas que no percibimos pero que están pasando y que gracias a esas pequeñas casualidades donde la temperatura y la precipitación se unen para crear el espacio perfecto o quizá solo el ideal para sostener a quienes lo habitan, es quizá una de las tantas respuestas para la conservación o eso me digo a mi misma. Nada es al azar, todo existe por un motivo.
Y para no hacer el cuento largo, estas alfareras por naturaleza viven en el suelo, principalmente el arcilloso donde crean cámaras subterráneas para habitar, es por eso que es importante explorar cómo el suelo podría ser un factor valioso para conocer esta distribución. Esta última perspectiva no la pude explorar y tengo muchas dudas que ojalá un día encuentren respuesta pero lo que rescato y me llevo en el corazón es que todo este viaje me llevó a la cerámica, me dio el valor y las ganas de moverme de lugar para crear, incluso aunque eso doliera. Antes sentía que había sido un error estudiar biología y me sentía muy triste por ello pero ahora se que fue la decisión correcta porque me ha permitido ver la vida desde otros ojos, desde otro idioma y con una sensibilidad tremenda que empuja la curiosidad.

Nada es casualidad, todo llega a nuestra vida por un motivo y cada cosa existe por algo, hoy lo veo así y decido agradecer, soltar y crecer.
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